Compra por juegos, no por unidades
La regla práctica es tres juegos por cama: uno puesto, uno lavándose y uno de reserva. Con dos juegos, una lavadora averiada o una salida tardía te deja sin margen.
El textil es lo primero que toca un huésped y lo primero que menciona en una reseña. En una vivienda turística no buscas el textil más bonito, sino el que resiste lavados frecuentes a temperatura alta y sigue teniendo buen aspecto después de una temporada entera.
Aquí reunimos la ropa de cama, las toallas, las almohadas, los protectores y las cortinas que recomendamos. La lógica de compra es distinta a la de una casa particular: se compra por juegos, en blanco, y pensando en la rotación entre entradas y salidas.
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La regla práctica es tres juegos por cama: uno puesto, uno lavándose y uno de reserva. Con dos juegos, una lavadora averiada o una salida tardía te deja sin margen.
El blanco permite lavar todo junto, blanquear y reponer piezas sueltas sin descabalar el conjunto. Mantener una única referencia por tipo de pieza simplifica la reposición año tras año.
En sábanas, las densidades tipo hostelería (percal de 144 a 200 hilos o mezclas poliéster-algodón) secan y planchan mejor que un algodón muy alto en hilos. En toallas, entre 450 y 550 g/m² hay un buen equilibrio entre tacto y tiempo de secado.
Un protector de colchón y una funda protectora de almohada cuestan poco y evitan sustituir el colchón por una mancha. Es la compra con mejor retorno de toda la categoría.